La estabilidad macroeconómica es la base del desarrollo humano.

Por: Nicholas Virzi

En un panel foro organizado por la Camara de Comercio Guatemalteco Americana el 16 de junio de 2016 en la Ciudad de Guatemala, el presidente en funciones del Banco de Guatemala, el licenciado Sergio Recinos reportó el estado de situación de la economía guatemalteca.  Según el Banco de Guatemala, ciertos factores destacan.  Continúa siendo positivo, pero moderado, el proceso de recuperación de la actividad económica, tanto en las economías avanzadas como en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.  Sin embargo, se mantienen vigentes ciertos riesgos a la baja que podrían complicar el horizonte económico al corto y mediano plazo.

Según el criterio de diversos analistas, organismos financieros internacionales y empresas calificadoras de riesgo, el desempeño macroeconómico guatemalteco luce favorable en el futuro cercano. Guatemala mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos.  La economía guatemalteca muestra una sorprendente estabilidad macroeconómica.  De hecho, refleja relativo dinamismo, como resultado del comportamiento positivo de la demanda interna y del mejor desempeño económico de los principales socios comerciales del país, especialmente Estados Unidos.

La fortaleza de la economía guatemalteca reside en varios factores.  En primer lugar, el país goza de una sólida institucionalidad bancaria, centrada en la Super Intendencia de Bancos y el Banco Central.  De esta cuenta, Guatemala históricamente ha reflejado una disciplina monetaria inusual en la región.  Los indicadores tradicionales de la política monetaria se mantuvieron en rangos sanos, aun durante el 2015-2016, cuando el país atraviesa fuertes choques exógenos negativos derivados de la lucha contra la corrupción.

A pesar de que el presidente de la república ha parado en la cárcel, junto con su vicepresidente, casi su gabinete entero, en Guatemala no hubo en el último año mayores cambios negativos en el tipo de cambio, en el tipo de interés, en las reservas monetarias internacionales, ni tampoco en la inflación.  Cualquiera de la serie de choques negativos que han sucedido en el último año y medio hubiera generado una crisis en economías mucho mas grandes que la guatemalteca.  Sin embargo, lo único que paso en Guatemala es que apenas se vio que su crecimiento económico bajase al nivel inferior del intervalo previsto para el año.

La economía guatemalteca sigue mostrando las mismas debilidades de siempre, derivadas de la mala calidad de sus instituciones públicas, que mal asigna y gasta la baja carga tributaria que tiene, producto de una altísima informalidad económica en el país, que alcanza el 70% de la población económicamente activa y el 40% del producto interno bruto.  La carga tributaria, la más baja de la región latinoamericana, no alcanza para atender los intereses privados de los agentes públicos corruptos y las necesidades urgentes de la población que se encuentra en condiciones de pobreza, un 59% de la población total, según la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, ENCOVI 2015.

Lo anterior deja ver que Guatemala todavía afronta muchos retos para lograr un nivel decente de vida para sus ciudadanos.  Debido a que su crecimiento económico anual promedio es menos del 4% anual, y su institucionalidad pública es tan mala, en términos generales, el país no alcanza niveles adecuados de desarrollo humano.  Esto resulta en que la mejor y mas productiva parte de su fuerza laboral no calificada emigra a Estados Unidos.  Esto redunda en un flujo de remesas anuales que alcanzan el 10% del producto interno bruto, pero refleja una fuga de capital humano valiosísimo mas que un flujo de capital entrante.

La estabilidad no es todo, pero es una condición necesaria sobre la cual se debe construir, lo cual no hemos hecho.  Sin embargo, necesaria es necesaria. No existe ningún caso de desarrollo exitoso que no tuvo los fundamentos macroeconómicos básicos en orden.  Aquí hay un punto que se les escapa a muchos economistas que critican la obsesión que perciben en Guatemala con la estabilidad macroeconómica, señalando las deficiencias que reclaman necesitan de atención estatal.  “la estabilidad del tipo Guatemala no ha servido de mucho”, suelen decir.  Sin embargo, que una condición necesaria para el desarrollo no sea suficiente, no quiere decir que no sigue siendo necesaria, y la estabilidad macroeconómica es condición necesaria para el desarrollo humano.

En este sentido, la estabilidad macroeconómica ha servido de muchísimo, especialmente en la ausencia de una institucionalidad pública de buena calidad, sin la cual no se puede esperar la atención estatal a los temas de educación, salud, y seguridad.  Aunque la inversión extranjera directa haya bajado en el último año en Guatemala, también lo ha hecho en toda la región, según el último informe de la CEPAL.  Aun asi, se mantuvo en niveles cercanos a los años anteriores, a pesar de un año de convulsión política.  La tarea pendiente para Guatemala es construir desarrollo sobre la base de su estabilidad macroeconómica.