La gran mayoría de las empresas que buscan la mejora continua y el crecimiento de su cuenta de resultados, destina una parte de su presupuesto a la formación del talento y a la retención del mismo. Pero, hoy en día, el hecho de contratar a grandes talentos no es suficiente. La formación continua es básica para retener a los empleados, ya que la tasa de rotación dentro de las firmas es muy elevada. Según un estudio de Deloitte, 2 de cada 3 millenials asegura que dejará su actual trabajo en 2020.

A pesar de esta situación, a causa de la ubicuidad cada vez mayor de la tecnología, la existencia de una competencia muy agresiva y unos clientes que quieren más y mejor calidad, las empresas necesitan adaptarse a un panorama en constante movimiento y todo ello a unas velocidades de vértigo. Lamentablemente, no siempre son capaces de ofrecer productos o servicios de la calidad deseada por falta de expertos. Por ello, las firmas, cada vez más, deciden contratar a especialistas externos para poder dar un giro de calidad a sus proyectos.

Originalmente la contratación de gente ajena a la empresa suponía, en términos puramente contables, un coste adicional. Sin embargo, esta tendencia no sólo se ha dado la vuelta, sino que se ha convertido en la manera principal de activar, crear, integrar y amplificar el valor de negocio de las firmas. El outsourcing, su término anglosajón, es considerado el vehículo innovador capaz de solventar falta de capacidades concretas, generar escalabilidad global y permitir el acceso a un mayor capital intelectual. De hecho, McKinsey asegura que las empresas que quieran ser las primeras dentro de 15 años tendrán que reducir sus costes operativos en un 20% a través de iniciativas como la contratación externa.

Teniendo en cuenta estos datos, ¿sería interesante fomentar la formación de los agentes externos de las empresas? En Territorio creativo lo tenemos claro: ¡SÍ!

Hemos identificado muchas herramientas que las empresas utilizan para formar a sus empleados pero, la gran mayoría, son meras plataformas con cursos online y que no aportan valor real a sus usuarios.

Sin embargo, hay un caso de éxito de uno de nuestros clientes que es muy interesante y un verdadero ejemplo para nosotros, ya que fomenta la formación de las fuerzas externas a través de sus propios logros.

Esta herramienta funciona como una red social de trabajadores externos donde pueden acceder a informaciones y cursos relevantes relacionados con el sector y la propia empresa. En ella pueden obtener recompensas basadas en sus acciones de ventas, que quedan registradas en la plataforma. Además, su notoriedad en la plataforma dependerá de la cantidad y calidad de colaboraciones y experiencias que compartan con el resto de los usuarios. En base a su posición en la tabla, podrán tener acceso a cursos especializados, ventajas personalizadas y premios.

Este tipo de comunidades fomentan el aprendizaje continuo, el reconocimiento, el comparto de vivencias y el compañerismo entre profesionales del mismo sector. Además, gracias a esta plataforma, los agentes externos pueden sentirse parte de la empresa y sentir la marca como propia a pesar de no formar parte de la plantilla.

Podríamos decir que hemos llegado a la conclusión de que la formación es una de las mejores maneras de retener el talento pero, seguro no es la primordial. Este tipo de herramientas levantan un sentimiento de pertenencia a sus usuarios, quienes se ven motivados por las empresas para las que trabajan y encuentran un sentido en compartir experiencias con el resto de compañeros del sector. Es imprescindible que las empresas fomenten este tipo de plataformas e iniciativas para crear vínculos afectivos con los trabajadores, tanto internos como externos. Un cliente contento es el resultado de varios trabajadores contentos.