Hay en el mundo una clara necesidad de la ética, derivada de la situación actual de crisis económica y de corrupción, guerras, violencia, terrorismo y narcotráfico, por citar solo algunos de los grandes males que padece la sociedad actual.

Muchos de ellos causados por el debilitamiento de la conducta moral de las personas, las organizaciones y del mismo Estado. Los protagonistas de esos problemas son siempre personas concretas que, en determinados momentos, toman decisiones a favor de intereses contrarios al bien común.

La ética es el mejor negocio porque orienta el comportamiento de las personas a realizar el bien, señala diversos caminos –políticas y estrategias- y ofrece los medios –herramientas y prácticas- para proceder rectamente en el negocio propio de cada empresa fomentando acciones sanas –honestas y transparentes- para lograr sus objetivos. Conviene insistir en que la ética no es tanto un discurso teórico o filosófico en torno a cómo deben ser las cosas desde un punto de vista ideal, sino un conjunto de actividades que reflejan un obrar correcto y que evitan conductas lesivas para personas y empresas.

No hay ética sin libertad

La ética tiene que basarse en la libertad y llevar a un proceder libre. No se impone, se propone. Bien sea a nivel personal, dentro de una empresa o por parte del Estado. Aunque se dicten normas para lograrla, lo importante es que se promuevan comportamientos conscientes, libres y responsables. Depende de cada persona y de quienes tienen responsabilidad general de la organización en definir las reglas básicas orientadoras de tipo ético. No basta con fijar un código de buen gobierno, un código ético o un código de valores. De por sí esos instrumentos, que contienen elementos muy positivos, no transforman la conducta de nadie.

Afirmar que las empresas deben ser éticas es poner los medios para hacer que se comprometan con estimular prácticas que hagan mejores a las personas que las integran y, a la vez, se traduzcan en mejorar sus productos o servicios, su productividad y su competitividad, sus utilidades y su capital intelectual y social, es decir, que sean un buen negocio, con todas las de la ley. Primero que todo observando las leyes y luego viviendo los principios y valores éticos que se proponen .

Para las empresas, ser de verdad éticas es un buen “negocio” porque eso las lleva a lograr su finalidad y servir a la sociedad. Si no lo hacen es por falta de voluntad política, o simplemente, por desconocimiento de cómo hacerlo. Hay que pasar de las palabras a los hechos. Este libro propone un método concreto, coherente, sencillo y claro, para alcanzar este objetivo. No es algo exento de dificultades y obstáculos, que conviene examinar con cierto detalle, pero que no constituye un freno imposible de superar.

La ética necesita gestión

Si usted quiere que su empresa sea más ética se necesita una gestión concreta de la ética en ella. Así como se necesita un plan estratégico y se disponen los recursos para llevarlo a cabo, la ética requiere gestión específica y eso se logra en la medida en que hay conciencia de su necesidad y planes que pueda educar gente con la formación adecuada para impulsar la ética corporativa, para utilizar bien los diferentes medios, cuya puesta en práctica logra que una organización sea ética y acumule una experiencia institucional que incremente la eficacia de su gestión.

En el libro “Empresas éticas el mejor negocio” se recoge la experiencia de trabajo en este campo, en diferentes empresas y entidades de Colombia y de varios países, hecho por el del Instituto Latinoamericano de Liderazgo-ILL en dos décadas de existencia, partiendo siempre de realidades corporativas concretas que permiten el enriquecimiento progresivo de dicha experiencia. El libro es fruto de concebir y poner en práctica un modo de entender y practicar la ética corporativa. Muchos empresarios quieren que la ética en sus empresas fuera sea algo concreto y operativo vigente para anticiparse a los problemas, para contribuir a formar a su gente de modo que apliquen un razonamiento ético ante los dilemas que se les presenta. En ese libro encuentra una metodologías práctica y sencilla para promover en sus empresas las prácticas éticas.