Muchos ejecutivos pasan de reunión a reunión o de crisis a crisis sin pensar siquiera en el razonamiento que hay detrás de sus apretadas agendas. Comúnmente, utilizan muy poco tiempo en actividades que realmente ayudan a alcanzar sus principales metas y suelen presentar una falta de coherencia entre prioridades y distribución de horas.

Es importante que pienses cuidadosamente por qué realizas una actividad en concreto y qué es lo que esperas obtener de ella. Para ello debes establecer cuáles son tus metas más importantes y determinar si tu horario de acuerdo con este ranking. Para lograrlo, sigue estos seis pasos:

1. Escribe todo
Incluye las tareas rutinarias que tienes diaria o semanalmente así como tus grandes proyectos profesionales. Si pasas todo tu tiempo respondiendo a las crisis o haciendo las tareas de los demás pronto te hundirás y nunca lograrás tus metas.

Para poder salir adelante, debes pensar qué es lo que quieres hacer. Esto puede incluir objetivos a largo plazo como avanzar en tu carrera, o a corto plazo como desarrollar una nueva habilidad. Incluye todas estas aspiraciones en tu lista. Sé lo más detallado posible y añade todas las tareas y metas que se te ocurran.

2. Organízate según el tiempo
Divide tu lista en tres categorías de tiempo:

– Aspiraciones en tu carrera: Se refiere a los objetivos en largo plazo, es decir a cumplir en al menos dentro de cinco años.

– Objetivos: Metas profesionales a alcanzar entre tres meses y dos años.

– Propósitos: Acciones que deberían guiar tu trabajo diario o semanal.

Asegúrate que cada objetivo contenga uno o dos propósitos asociados. Si alguno de ellos no tuviera un propósito, piensa cuál será el siguiente paso que debes dar para alcanzar esa meta en particular e inclúyelo en la lista.

3. Jerarquiza tus objetivos
Piensa en qué es lo que quieres hacer, para qué eres bueno y qué necesita el mundo de ti. Estas ideas son completamente diferentes la una de la otra.

Determinar qué es lo que quieres es crítico para jerarquizar tus decisiones. Por ejemplo, si realmente deseas inventar el nuevo producto de tu empresa, entonces debes rankear ese objetivo hasta arriba.

Después, pregúntate a ti mismo en qué sobresales y qué objetivos van de acuerdo con tus fortalezas. Nuevamente, debes posicionar este objetivo en donde tengas una ventaja competitiva en los primeros lugares de tu ranking puesto que será más fácil que los consigas debido a tu personalidad o habilidades.

Finalmente, pregúntate qué es lo que el mundo necesita de ti. No puedes ser completamente productivo si sólo observas el lado de la oferta. También debes considerar el de la demanda; es decir, lo que el mundo, tu empresa o tu jefe necesitan de ti.

Escribe dos o tres objetivos principales para tu organización y piensa cómo medirás tu desempeño. Pregúntate a ti mismo qué puedes cambiar que te ayude a alcanzar el éxito: quizá sea visitar más clientes o reclutar talento.