Los países en vías de desarrollo, como Guatemala, Nicaragua, y los demás países de la región Centroamericana, buscan un modelo de desarrollo.  Con esto se quiere decir un modelo a seguir, un ejemplo a replicar, casi una receta facil de copiar para lograr pasar de ser pobre a ser rico.

Lamentablemente, un modelo como tal, entendido como una solución llave en mano, no existe.  Afortunadamente, no es necesario contar con una presunta solución como tal.  

Existen varias opciones, algunas ya probadas, algunas ya comprobadas como fracasadas, y otras desacraditadas.  El modelo Aleman conocido como la Economía Social de Mercado pudiera ser un referente para países en desarrollo. (Ahrens, 2008) Sólo que habría que aclarar cierta desinformación que se asocia incorrectamente con este modelo. Economía Social de Mercado, el modelo que abrigó el milagro alemán, no es Socialdemocracia.  De hecho, los fundadores del modelo de Economía Social de Mercado en Alemania, liderados por Ludwig Erhard, rechazaban estrictamente los conceptos keynesianos del manejo de la demanda en boga en aquel entonces, a finales de la decada de l940. (Funk, 2010)  Eran abogados de un Estado fuerte, pero no necesariamente grande.

En el caso de Ludwig Erhard, él fue Ministro de Economía de Alemania de 1949-1963, cuando implementó las políticas económicas de la Economía Social de Mercado.  Estas coincidieron con la magnífica recuperación y reconstrucción alemana después de su destrucción durante la Segunda Guerra Mundial.  Este periodo se conoce como el “milagro alemán.”  

Por la fama, y por los aparentes resultados exitosos que demostró esta escuela de pensamiento, en materia de creación de riqueza, empleo, ganancias corporativas, y libertad, merece ser analizada de cerca por los empresarios y los agentes afines al sector privado como opción de sociedad libre y buena gobernanza.  Socialista no es.  

La Economía Social de Mercado nació después de la Segunda Guerra Mundial como un proyecto abiertamente y francamente liberal para combatir el colectivismo comunista que amenazaba de muerte al empresariado aleman en la era posguerra. El tipo de liberalismo al que apostaba Alemania en ese momento se derivaba del Ordoliberalismo, cuyo principal preocupación era la protección estatal de un orden económico basada en la economía de libre mercado.  En este sentido, el término Ordo hace referencia a la política de orden (liberal), (Ordnungspolitik).

En la concepción original Ordoliberal de la Economía Social de Mercado, la política de orden mantiene el marco de reglas y regulaciones que necesita el mercado para funcionar competitivamente.  La idea es que el Estado sirva al mercado, para que funcione competitivamente.  Bajo este concepto, el Estado no interfiere en los procesos económicos, sobre todo en lo que concierne la determinación de precios y la asignación de recursos.  En este proceso, el Estado debería de tomar el rol de los arbitros de un juego, pero nunca el rol de un jugador. (Sally, 2016)

La Economía Social de Mercado, en su concepción original, es un modelo pro-mercado, lo cual no significa que es pro-empresa, en el sentido mercantilista de favorecer a empresas particulares por encima del modelo económico.  Bajo el modelo Ordoliberal de la Economía Social de Mercado, el Estado debiera evitar intervenciones que impiden la operación del mecanismos de precios, y las políticas monetarias y cambiarias debieran apostar por la estabilidad en el nivel general de precios.  Le corresponde al Estado proteger la libertad de comercio y de contratos, pero no le corresponde favorecer con privilegios a sectores específicos, mucho menos a empresas particulares. (Sally, 2016)  

La Economía Social de Mercado defiende a la economía de libre mercado, en el que se beneficia la iniciativa privada y las empresas, lo cual es muy distinto a beneficiar a empresas particulares.  En futuros artículos, les estaré explicando más sobre este interesante modelo económico, y el rol pujante que juegan los empresarios en él.  

Nicholas Virzi

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