Ser Muchacha Guía es más que ser parte de un grupo de mujeres. Es una tradición que permanece en las familias; generaciones de mujeres de familias han sido parte de la Asociación Nacional de Muchachas Guías.  Dora Miller de Villagrán fue Muchacha Guía desde apenas sus 7 años de edad y este año a la edad de 88 años siguió involucrada en este movimiento.

El Día del Pensamiento, en una entrevista realizada a Dorita, como cariñosamente le decíamos, nos comentó “…Ni me van a poder sacar de aquí nunca, no sea que ya me saquen muerta.”

La señora Miller de Villagrán expresó que el ser Muchacha Guía para ella fue muy importante. Ella no le daba mucho reconocimiento a su nombre, a los cursos ganados en el colegio, ella lo sentía más como una obligación. Se dio cuenta que todo lo que alguien quiere enseñar se tiene que volver importante, ya que si no hay interés entonces realmente se está enseñando “de balde”. Informó que el ser Muchacha Guía le marcó la vida de diferentes formas, y lo más significativo fue entender que una guía debe ser útil y enfrentar los problemas por más grandes o pequeños que sean, no solo con los personales sino ayudar a quienes le rodean, esto hace que la gente lo recuerde y haga muchas amistades.

En la entrevista realizada, continuó indicando que las cosas que enseñan en la Asociación no son cosas que se enseñan en el colegio, muchas veces tampoco en casa; en la Asociación uno aprende a ser útil, a ayudar al prójimo, salen con características que mucha gente jamás aprende y no lo hace con tanta dedicación. La mejor forma para entender lo importante que es ser Muchacha Guía es formando parte del equipo.

Dora Miller cumplió en el 2017, 81 años de ser Muchacha Guía, las enseñanzas que le dio este grupo de mujeres las agradeció hasta su último día. Cumplió con su palabra de dejar la Asociación hasta su último día en vida. +QDP