TODO NACE GRACIAS A ELLA

Los argentinos somos apasionados, siempre queremos ser los mejores. Desde un picadito al fútbol, competimos desde que somos chiquitos. Nos gusta, nos da roce, y por ello creemos que somos lo mejor que le pudimos suceder a todos.

Amamos a nuestros amigos y con nuestros enemigos no olvidamos, siempre queremos la revancha.

Con la gastronomía no es diferente. Tenemos paladar, nos gusta comer y nos gusta comer bien, aunque algunos digan que no tenemos identidad gastronómica dado a la influencia europea que recibimos. Pero es que todo lo que reproducimos en Argentina tomado de Europa lo perfeccionamos gracias a la pasión que tenemos. Tomamos lo bueno y lo mejoramos con ese ingrediente extra que le añadimos nosotros con nuestro toque criollo.

Para no ser menos, amamos la tradición.

Todo lo hacemos como en Argentina: Cantamos el Feliz Cumpleaños igual que en Argentina, nos reímos fuerte, y sorprendemos a la gente con nuestra manera de ser directos, le guste a quien le guste, y  ¡somos argentinos!

Mi cocina está basada en los aromas que me transmitió mi abue- la en su cocina cuando yo era apenas un pibe. Mi abuela siempre cocinaba para muchos y las reuniones eran simples; sencillas pero cargadas de emociones. A mi abuela le fascinaba servir.

Mis recuerdos cuando yo terminaba de hacer su huerta en el fondo de su patio son los mejores. Mi premio, además de unas monedas, eran sus comidas; ¡guau! Qué manera más especial de agradecerme, sólo una abuela ama como una abuela. ¡Sólo una abuela cocina como una abuela!

Los aromas de su cocina siguen profundamente grabados en mi mente, aún puedo oler esas cebollas confitadas como en mis primeros años de vida. Y me sentaba en el banco a ver cómo las hacía.

La verdad, cocino para vos.
Pero cocino en honor a mi abuela.

Ella me enseñó a servir al prójimo, a hacer esta con la comida y el vino, por eso Palermo es así: Pasión, aromas, estilo argento para el que le gusta, y para el que no también.

Mi desafío en Palermo es que podrás saborear y sentir lo mejor de todo lo que recibí en mi infancia. Cada vez que salgo a las mesas para hablar con vos y con tus amigos, me dicen cuánto les gusta la comida. Es entonces que pienso en mi abuela y se que vamos por el camino correcto.

Transmitimos pasión, orgullo y tradición de familia argenta.

Un secreto más de mi abuela: Si querés encontrar algo diferente a otros restaurantes, escuchá a tu olfato, él te va a hablar.

Por Ariel Trod – Chef Palermo Restaurante

Fotografía Javier Bolaños